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TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA Segunda parte

Actualizado: 25 feb 2021

Maria Elvira Herrera Benavides

Médico General y Psiquiatra General - Universidad Pontificia Javeriana



Ya hemos hablado de que los Trastornos del Espectro Autista se relacionan con la alteración del desarrollo de la comunicación social y de la conducta con presencia de comportamientos e intereses repetitivos y restringidos. Pero qué significa esto en detalle? Cuáles son las banderas rojas que deben alertar a los padres sobre la presencia de este trastorno?

1. Signos tempranos en el primer año de vida



  • Pobre contacto ocular desde los primeros meses posteriores al nacimiento

  • Pobre atención a los estímulos sobre todo a los rostros

  • No responden a su nombre cuando tienen 12 meses de edad.

  • Cuando se despiertan en las madrugadas no lloran para ser atendidos sino que pueden pasar despiertos toda la noche

2. Signos posteriores al primer año

Los bebés por lo general a partir del primer año, si han tenido un desarrollo normal, tienen mucho interés por el mundo que les rodea y quieren compartirlo con los demás, ya sean sus padres, hermanos o cualquier persona a quien perciban como un cuidador seguro y afectuoso. En el caso de los niños que presentan este tipo de trastorno después de cumplido el primer año pueden presentar síntomas como estos que nos hacen pensar en un trastorno del espectro autista:

  • A los 14 meses no señalan los objetos para demostrar su interés: sus juguetes, un animal, un avión etc.

  • No hacen juegos que implican simulación, como jugar a darle la comida a un muñeco o hacer el ruido del movimiento de un carro.




  • Prefieren estar solos y no les molesta si el padre o la madre salen de la habitación

  • No se sienten intimidados por el contacto con extraños, a veces estos niños pasan por una aparente docilidad

  • Presentan un retraso en la adquisición del lenguaje

  • Se irritan con facilidad a veces con un llanto incontenible

  • Presentan ecolalia que es la repetición de lo que se les dice, sin ninguna intención comunicativa

  • Pueden formar líneas con juguetes u otros objetos y ese juego es el mismo en todas las ocasiones

  • Cuando tienen un juguete se interesan por las partes del objeto más que por su función a la hora de jugar o su representación simbólica dentro del juego

  • Pueden presentar movimientos estereotipados: son aquellos movimientos repetitivos como aleteo de las manos, mecerse o girar en círculos, dichos movimientos aumentan cuando el niño se torna ansioso

  • Evitan en ocasiones el contacto físico

  • Se tornan ansiosos con los ruidos fuertes

3. Después de los cinco años y hasta la adolescencia

  • Siguen evitando el contacto visual

  • Les cuesta trabajo integrarse al juego con sus pares pues no entienden que hay unos turnos y a veces pasan por encima de los demás niños, no de manera mal intencionada, pues su interacción se encamina a lograr la meta que ellos desean




  • Tienen intereses restringidos y no comparten sus intereses con los demás niños

  • Les cuesta mucho reconocer las expresiones faciales de los demás tales como rabia, alegría, tristeza y esto en consecuencia origina que la gente los vea como niños apáticos o poco empáticos, indiferentes o extraños.



  • Así como tienen dificultades para reconocer los sentimientos de los demás también tienen problemas para hablar en términos de emociones.

  • Pueden dar respuestas no relacionadas con las preguntas que se les hacen.

  • Tienen intereses obsesivos: cuando eligen un tema de interés pueden volverse casi unos expertos, lo cual puede hacer pensar que tienen una inteligencia elevada aún cuando puedan presentar déficit en otros aspectos.

Es importante aclarar que antes de pensar que un niño presenta este tipo de condición hay que analizar la historia de múltiples síntomas desde temprana edad que afectan el desarrollo, la comunicación y la interacción del niño con los demás y no solo la manifestación de uno o dos síntomas de manera aislada. No es el objetivo de este Blog que los padres se conviertan en los “diagnosticadores” de sus hijos, pero sí que puedan identificar los signos de alarma y no teman consultar. Así mismo, si el diagnóstico se llega a confirmar, no debemos pensar en esto de manera desalentadora sino que en que entre más temprano sea el diagnóstico, tendremos muchas más oportunidades de intervención para favorecer el desarrollo de nuestro pequeño paciente.

Julia personaje de Plaza Sésamo con autismo

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