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Historia de las vacunas

Actualizado: 18 feb 2022

¿Cómo se superaron las pandemias en el pasado?



Ana María Bejarano M.

Medicina familiar

Contacto: Bejaiaia@yahoo.com





La pandemia de covid-19 ha cobrado millones de vidas en el mundo, razón por la cual los investigadores han desarrollado en tiempo récord una vacuna que pueda ayudar a disminuir la transmisión del virus y su mortalidad. A lo largo de la historia de la humanidad las enfermedades infectocontagiosas han sido un reto y las vacunas representan uno de los mayores avances en salud pública.


La primera vacuna contra la viruela fue descubierta por el Dr. Edward Jenner, un médico rural inglés en el año 1796 y la erradicación global de esta enfermedad se alcanzó en el año 1978.

Louis Pasteur en el año 1885 dio un gran paso en la historia de las vacunas al inocular la vacuna de la rabia a un niño de nueve años, experimento muy censurado porque suponía la inyección intencional de un microorganismo mortal en el cuerpo humano, aunque este era un virus atenuado tratado en su laboratorio.

La vacuna contra la tuberculosis se desarrolló en 1909 y se aplicó por primera vez en humanos en 1921. Otras vacunas desarrolladas en este periodo fueron: la vacuna contra la fiebre amarilla (1935) y la vacuna contra el virus influenza A (1936).

La edad de oro de la vacunación comenzó en 1949 con la vacuna de la poliomielitis, un camino de muchos pasos de estudio en el laboratorio. En 1908 se identificó el virus causante de esta enfermedad, en 1931 se reconocieron las tres variedades que producen la enfermedad y en 1948 se logró cultivar el virus en el laboratorio. Estados Unidos inició en 1954 la vacunación masiva y la enfermedad se eliminó en los Estados Unidos y totalmente del hemisferio occidental en el año 1991.

También se desarrollaron las vacunas contra el sarampión, la parotiditis, la rubéola y la vacuna contra la varicela creada en la década de los 70 en Japón.


Entre los años 1970 y 1980 se introdujeron las vacunas que ya no aportaban células o microorganismos completos, sino una pequeña parte de ellos (proteínas purificadas o polisacáridos capsulares), suficiente para crear respuesta defensiva frente a la enfermedad. La vacuna antimeningocócica, la vacuna antineumocócica y la primera generación de vacunas frente al haemophilus influenzae tipo B corresponden a este grupo de vacunas.


Posteriormente con el uso de la ingeniería genética se iniciaron las vacunas ADN recombinantes como la de la hepatitis B, autorizada en 1986.

Las últimas vacunas desarrolladas para contrarrestar enfermedades mortales han sido contra la meningitis (2010) y contra el ébola (2016).


Actualmente se ha logrado desarrollar una tecnología que extrae el RNA o el ADN de los patógenos para inyectarlos al cuerpo humano. La ciencia se ha dedicado de lleno a desarrollar una de las vacunas con esta tecnología con el objetivo de combatir el covid-19.


Para el covid-19 se están desarrollando tres tipos de vacunas:

- Vacunas de ARN que contienen material genético del virus

- Vacunas de subunidades proteicas que incluyen porciones de proteínas del virus y no el virus completo

- Y una tercera vacuna que contiene una versión debilitada del virus


¿Por qué vacunarse?

Para detener una pandemia se deben utilizar todas las estrategias. Entre ellas sobresalen las vacunas que ayudan al sistema inmune a prepararse para combatir el virus, facilitando el desarrollo de inmunidad frente al virus causante de la enfermedad sin tener que contraer la enfermedad.

Una vez conocida la historia de las vacunas comprendemos la importancia de la vacunación para erradicar y prevenir la infección por enfermedades que generan altas tasas de mortalidad.

Con frecuencia se discuten los efectos adversos de las vacunas, la necesidad de continuar vacunando en la infancia y en este momento, la vacunación contra el coronavirus. La razón de estos cuestionamientos es la existencia de una falsa percepción de ausencia de riesgo; claramente, nuestra generación no ha tenido que convivir con la viruela, la poliomielitis, o con el sarampión y por eso creemos que estas entidades ya no existen, pero hemos visto que al disminuir la cobertura de la vacunación han resurgido algunas enfermedades.


Debemos vacunarnos para protegernos, proteger a nuestra familia y así a la comunidad. La vacunación es una responsabilidad individual y social.


correo electrónico: bejaiaia2@gmail.com


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